domingo, 27 de marzo de 2011

Los errores

Por Guillermo Fajardo
El PRI está aprendiendo de sus errores. O más bien de su único error: la división interna. Las migajas que el pasado dejó las lograron rastrear y eliminar. Moreira fue elegido sin problemas. Igual que Eruviel. Cabe ahora preguntarnos si esto es suficiente. Toda política bien planeada no resulta corregida, ampliada y expresada desde un cuarto obscuro: es la pregunta que el partido le hace a la ciudadanía o, al menos, a sus militantes. Los ganadores en política se verifican ya no porque prometen lo que los demás imaginan o consideran imposible sino por una buena imagen y una especie de halo muy básico de una opinión que generalmente es esquizofrénica pero, en el caso del candidato ganador, medianamente regular. Promesas de cartón: es la seducción y el embelesamiento por la democracia lo que causa tantas frustraciones. El partido que comente sus éxitos más que descalificar a los otros será más atractivo. Eruviel cumplió 70 de los 74 compromisos que firmó. Está preparado y no es, dicen, del Grupo Atlacomulco. Primera decisión inteligente que se le va a atribuir a un hombre que no lo es. No eligió, parece, al más cercano sino al mejor. En el horizonte del PRI no hay turbulencia y sí, en cambio, en el del PAN y el PRD: los cimientos de ambos partidos están frágiles o a lo mucho mal presentados frente a todos. Por parte del PRD la ambivalencia en su dirigencia ya los desunió otra vez. La gran plaga, la bacteria que corroe, la enfermedad que los caracteriza se llama Andrés Manuel López Obrador. Él no es producto de la buena política sino de la imaginación y la megalomanía. De la obsesión por un puesto que ya no busca sino pide. De un discurso atorado pero vivo. Sus seguidores son fanáticos aturdidos por perder votos. Su proyecto de Nación, algo que vive adherido al pasado. En el PAN no hay nada: ni popularidad ni un camino claro a seguir. Josefina Vázquez Mota, quizá la única que pudiera combatir a los priistas, está empecinada en salir a buscar la Presidencia. La aspiración, ¡vamos! es legítima. Se trata de una mujer preparada que ha sabido enfrentarse a Elba Esther, que tiene experiencia y seguidores. Ella es la mina de oro del PAN para ganar el Estado de México. Pero no quiere: parece que el camino recorrido alguna vez por Calderón le hace sentirse segura que podrá ser candidata de su partido en el 2012. Y mientras la luz que arrojan estos dos es tenue y tímida, las letras del PRI son áureas y aplaudidas, más por los errores del Gobierno Federal y la división del PRD que de sus propios aciertos: Peña Nieto, si bien el más popular, es también un muñeco frágil, y el estado de México, uno difícil; Beltrones perdiendo capital político por la soberbia de creer que su reforma pasaría fácil como el agua; Ulises Ruiz, Mario Marín y Fidel Herrera aún en el radar y en la corta memoria de los mexicanos. Son el partido con los dirigentes más conocidos pero menos queridos. Si el PRI aspira a convencer que comience a depurar: en ese sentido la elección de Eruviel como candidato es un sano ejercicio de razón. No olvidemos que el PAN tiene, a contrario del PRI, funcionarios poco conocidos pero efectivos, que no han demostrado su capacidad en parte por no ser mediáticos: Cordero, Elvira, Meade, Pérez-Jacome. La verdadera explosión vendrá en 2012. Las campañas serán de desprestigio más que de encumbramiento personal. Peña Nieto se presentará como el candidato más popular y un producto fácilmente atractivo, vendible; Cordero como el candidato de la recuperación económica y de la moderación; Ebrard como un buen dirigente, con un proyecto de ciudad moderno y segura, en parte a la fragmentación de la violencia fuera del centro del país; y AMLO como el Mesías que siempre ha querido ser. Si nos atenemos a lo que vemos, entonces los tricolores serán los más atizados por los demás partidos; los panistas los más señalados por la inexperiencia; a los perredistas se les dará un trato indiferente, en parte porque aún no pueden, siquiera, limpiarse el lodo. Nada está dicho aunque es posible advertir destellos de un futuro político avivados por las descalificaciones y el aumento de la polarización entre partidos. Y luego viene, entonces, la clave de todo: al interior de ellos. Curiosamente, el partido con menos candidatos es el partido que puede salir bien librado: debido a la presencia de Calderón dentro del PAN puede concertarse un candidato de unidad. Las batallas en el PRI (Peña Nieto- Beltrones) y dentro del PRD (AMLO- Ebrard) pueden ser motivo de disolución. El partido que pretenda ganar debe situarse en la esfera ciudadana y combatir la irregularidad de las promesas; convencer a través de hilos comunicantes de éxitos y parangonar sus fracasos con el futuro pintado, ahora sí, de una nueva esperanza.

lunes, 21 de marzo de 2011

Palabras líquidas

Por Guillermo Fajardo.
Moreira salió derrotado de su propio argumento: habló de las alianzas y confundió la realidad política con las cuestiones ideológicas. De reproducir el argumento y hacerlo faro que guía nuestro entendimiento, caeríamos en la posición tan absurda de decir que solamente los partidos con políticas afines pueden hacer bloques para votar a favor o en contra de una ley en el Congreso. Evidentemente, esto haría ahogar los pactos políticos y olvidarnos de las reformas. La negociación, pulpa infinita en la política, es para Moreira algo dispensable que se puede ignorar con tal de seguir la pureza partidista de selección de amigos o enemigos. Quizá, después de todo, la política no se trate de cimentar ideologías sino de tratar, llegado el caso, de eludirlas, matizarlas, transformarlas. Tienen miedo, de eso no cabe duda. Ortega le respondió, con razón, que se trataba, sí, de una alianza pragmática con miras a ganar la gubernatura y que las diferencias entre partidos las tenía muy claras. Aplausos. Música de salida. Por fin un dirigente tenía la fuerza de decir de qué se trataban. Y entonces cuando vi el debate entre los principales dirigentes partidistas advertí a un Madero parco, a un Jesús Ortega con la monomanía de la condenación eterna al PAN y al PRI y a un Moreira (vaya sorpresa) soberbio y medio iluminado, dando un sermón con tintes morales superiores, dando cátedra a dos alumnos, sermón a dos feligreses. Y, sin embargo, el más claro fue Ortega: con mucha retórica insulsa cargada de un discurso lleno de palabras como “crisis”, “diferencias”, “revolución”, el dirigente del PRD tuvo a bien decir –y fue el primero que lo hizo - que no importaban las alianzas ni las diferencias ni que estuviésemos en año de elecciones, y que deberían pensar y actuar sobre la base de aquella imagen general tan usada pero extrañamente embelesadora: las reformas necesarias que el país necesita. Moreira le siguió. De forma sorprendente, Madero entró al quite y descalificó al priista, diciendo que el PRI, al ser mayoría, no había impulsado las reformas. Fue un debate justo, que nos permitió ver las obsesiones de cada partido: al PAN descalificando al PRI, el PRD atacando a ambos y el PRI hablando de falta de coherencia en las alianzas. No hay que apabullarnos por la falta de ideas sino por la falta de pensadores. Las ideas las tiene cualquiera, y son más bien opiniones, declaraciones, monedas comunes de cambio para apaciguar a los medio de comunicación y dar por terminada la liturgia. Pensadores, en cambio, hay pocos. Ellos son el capital más sólido del que dispone la República. No son escuchados porque no son bien difundidos o, bien difundidos, no son entendidos.
 Echar luz sobre algo de por sí refulgente ciega completamente. El debate giró en torno a la mejor manera de atacar. De cómo descarnar o adornar las palabras para un mejor argumento. De la insistencia como forma de descubrir una verdad. Las palabras, hueras, cayeron la mayor parte del tiempo en cifras o creencias que dependiendo la lupa, eran más o menos grandes. La incipiente democracia debería amordazar a los letales intereses y aplazar el poder como síntoma de enfermedad. Esto se puede hacer mediante nuevos debates que informen acerca de lo que pasa en la mente de los que nos dirigen. No deberíamos esperar cada seis años para llenar de tinta los periódicos decidiendo quién ganó el debate y qué ideas se discutieron. El debate como intercambio decisor de una federación de ideales que se aglutinan para formar la República. Se concertó uno nuevo. Qué bueno. Es momento de discutir, defender, negociar e imaginar. Los frentes políticos necesitan abrirse y no quedarse en las trincheras de los aparatos partidistas. Agarrarse bien de la grupa de la modernidad y cabalgar a horizontes donde ver nos indique el camino a seguir. Escuchar para entender, tocar para asentir. ¿Qué quién fue el ganador? Ninguno. Todos. El PRI necesita dejar a un lado su obsesión por regresar, el PAN abrir los ojos y atender, el PRD acabar con las bacterias nocivas de la división. Mientras tanto, no hay margen para el error. ¿Y de quién será la victoria si la llegamos a cantar? De todos. De ninguno.

viernes, 18 de marzo de 2011

¿Y el país, pendejos?

Por Guillermo Fajardo.
“Hay pesadillas que comienzan al despertar”.
Florestán.
En las comparecencias de Javier Lozano y Genaro García Luna la plétora de ofensas fue abrumadora; las propuestas de los diputados casi nulas y la sintomática fiebre de no decir nada diciéndolo, se presentaron como si la mal pintada casa de la democracia necesitara solo unos cuantos brochazos para quedar como nueva. El título viene a propósito por una editorial que Roberta Garza escribió para la revista Milenio. En aquella ocasión, recuerda, los insultos hacia Agustín Carstens y Fernando Gómez Mont no se hicieron esperar, como si la imaginación de los diputados girara en torno a cuestiones tan nimias como un discurso hueco y unas ideas pueriles que rayan en la sincronía de la estupidez y la sinrazón.
La semana pasada un grupo de estudiantes, al parecer liderados por un profesor, corrieron a Francisco Labastida como si se tratara de un criminal. La UNAM, nuevamente, nos da una visión de lo que es y de lo que se ha perdido. La Universidad parece ser la luz de un nuevo foco puesto a propósito: la intolerancia, la clausura del librepensamiento, la confusión de los reaccionarios al identificar al “neoliberalismo” y a la derecha como aliados de un demonio que a todos nos abruma y nos atropella.
El nuevo Presidente del PRI, con una bipolaridad exclusiva de los niños, ataca a todo el Gabinete para después tocar música de iglesia: en ese sentido, las palabras no son símbolos estáticos que se van al basurero del olvido sino una modificación exacta que tiene un resultado palpable en el mundo. El discurso es un bien público, los insultos también. El depósito sobre el que le recrimino al Presidente del PRI su falta de coherencia no es la libertad de expresión, sino lo ilógico de sus posturas.
Al senador Beltrones le molestó que Hacienda hiciera observaciones a su propuesta fiscal. Quizá pensó que por trabajarla durante, dicen, 18 meses, la propuesta pasaría suave, igual que el viento. Acusó al Gobierno de no saber hacer cuentas. También, que el Secretario de Hacienda dijo que con seis mil pesos es posible llevar a sus hijos a Disneylandia. Que quisiera enfrentar a estos economistas “cuentachiles”. Si este será el tono del Senador y si esta la información que maneja, me parece que la reforma fiscal no será una cuestión de fondo, sino de una actividad política concentrada en manifestar su hartazgo frente al enemigo.

La fe ciega de nuestros diputados, la soberbia inusitada del PRI, los muertos de la estrategia contra la inseguridad, la reacción increíble y hasta boba de los universitarios y las apariencias como forma de camuflaje nos llevan de la mano a una junta de ideales imposibles. No asistiremos a la muerte de la patria sino a su permanente estado de coma. El problema no radica en el homicidio premeditado de una democracia floja que camina en la oscuridad. Tampoco en abrir la llaga del pasado y examinar sus error. El centro sobre el que radica todo es la falta de decencia, de buenas costumbres, de buenos modales, de inteligencia. Es una estupidez creer que la varita mágica del voto hará cambiar las actitudes de nuestros gobernantes. El valemadrismo recrudece la escena política: nadie los contiene. La mejor forma de participación es la espontánea, aquella en donde el camino a seguir no está bien trazado y es más bien sinuoso. Es ahí donde entran los obreros que pavimentan y obliteran la costumbre de olvidarse, la indiferencia de no conocerse a sí mismos, el arrobamiento ante figuras de cristal, la política de disculparse y sonreír. En México se confunde el sarcasmo con la experiencia; la sacrosanta verborrea con la retórica bien medida; la obsesión con el poder por las apariencias modestas de contribuir al cambio; la depredación del ideal político con la supuesta necesidad de hacerlo. No necesitamos diputados que alcen la mano; tampoco senadores caprichosos; menos Gobernadores cuyos reinos son similares a casas cuya única luz proviene de una lámpara que ellos manejan. Basta de accesos de empañar el vidrio de los ciudadanos. Basta de gasificar las reacciones químicas de la confrontación y la abulia del discurso para que las olvidemos sin más. Una ciudadanía con memoria es una ciudadanía exigente. Un gobernante hinchado de gloria una estatua temporal de sal. ¿Cuándo descubriremos que los adversarios no son enemigos sino constructores que utilizan otros materiales? ¿Cuándo que el debate contribuye a la formación y no a la aniquilación de una forma de pensamiento? ¿Cuándo que los demagogos están más cerca de la asociación entre discurso y mentira?  ¿Y el país, pendejos? Está podrido.
Igual que el amante despechado que disimula su desgracia con una sonrisa ante el sonido de una puerta que se cierra y unos pasos que se alejan.

lunes, 14 de marzo de 2011

El resultado de lo efímero

Por Guillermo Fajardo
Gritan, se indignan. Salen a la calle en masa, esperando ver un cambio que comience a limpiar y bruñir las actuales acciones políticas- para ellos-, enlodadas hasta el tuétano de lo que no consideran inamovible: la estupidez. La democracia descubre por vez primera que las expresiones de un importante estrato social, no surgen debido a las obvias violaciones de los antaño regímenes cerrados imperantes en buena parte de América Latina; sino que más bien son resultado del nervio artificial recién incorporado a las nuevas democracias: los medios de comunicación. La tecnología avanza, impecable, como un tipo de conexión necesaria que mantiene constante el flujo de información que los ciudadanos necesitan, para brincar de la privacidad  y pasividad de la habitación propia al coliseo de la vida pública. En cuestión de días es posible convocar a miles de jóvenes a que salgan a las calles. Ya ahí, levantan la mano por cualquier cosa: qué importa el partido gobernante. Son jóvenes relativamente bien informados acerca del mundo que los rodea; medianamente preocupados por salir adelante; gastan su aliento combatiendo lo “políticamente incorrecto”; tienen blogs y cuentas en las redes sociales que impulsan a otros jóvenes a expresarse. La culminación de este proceso es un resultado inútil, poco previsor, siempre circunscrito a un ámbito temporal bastante limitado y, por lo mismo, efímero, esporádico, casi lúdico. El raudal anónimo de voces que se alzan desde la red estructura, día a día, el puente que va de la unidad (la persona misma) a lo difuso: ese mar de información. Abocados a combatir la matanza de focas en Canadá; la muerte de estudiantes en Monterrey; conminados por los otros a ayudar a Haití o rechazar a viva voz la Ley de Arizona; inmiscuidos en este ambiente activista muy bien visto desde cualquier ángulo pero insustancial en el día a día, viven señalando, sin lograr atravesar entre ese dedo índice y el mal señalado, un sólido y sano espejo.
 A partir de ese momento descubriremos que la lucha es en pequeño, desde nosotros, y no mediante ingentes manifestaciones, cohesiones indiscretas de jóvenes supuestamente independientes y libres pensadores: izquierda que apoya cualquier movimiento populista; la derecha que los ve con desagrado y temor. Es la laberíntica red de información la que nos pone en contacto con opiniones que de otro modo nunca escucharíamos. Es aquí donde se anota un precioso gol de información. Cuánta es suficiente es otra cuestión.
Orillados a escalar cada vez más esta montaña que se desborda (por qué es la primera vez que accedemos a un mundo privilegiado en donde podemos ser escuchados), estamos felices de ser nosotros los que podemos influir en otros. Hay, sin embargo, un dejo de oportunismo en esta posibilidad: si hoy se derrama petróleo en el Golfo de México, salgamos a las calles a defender el medio ambiente y a contrarrestar la ambición desmedida de las compañías petroleras. Si hoy matan a una niña, toquémonos el corazón y preguntémonos cuántos niños no mueren así. Si hoy matan a dos mexicanos en la frontera, lancemos injurias desmedidas desde nuestras azoteas en contra del gobierno americano. Ese el problema: la profusión de acontecimientos difundidos por los medios no permiten que nos concentremos en uno solo. Es en este paso donde se pierden las fugaces intenciones de querer cambiar el contenido de un hecho determinado. El expediente personal de compromisos debe de ser eso y nada más, pues no es compartiendo con millones mediante palabras y acciones momentáneas que lograremos fundar sobre bases sólidas el cambio esperado. Las arenosas manifestaciones pierden sentido en cuánto olvidamos, meses después, el sentimiento que nos llevo a estar ahí. Dejar de hacer lo “políticamente correcto” para hacer lo políticamente necesario nos embarcará inmediatamente en el muro de la esperanza discreta y sin duda alguna posible; en el capítulo cuyo epígrafe beneficiará el plan general del joven universitario que sueña con una nueva posibilidad; este nuevo camino templará nuestras pasiones, las reconducirá por un camino de coherencia y compromiso ¿Quieres ver un nuevo país? Reinvéntate desde lo cotidiano.

domingo, 13 de marzo de 2011

Crónica del sueño posible

Por Guillermo Fajardo
Tiene ya tiempo desde que Héctor Aguilar Camín y Jorge Castañeda presentaron en la revista “Nexos” su ensayo “Un futuro para México”. En él, aceptaron el peso del pasado; la necesidad de una policía nacional única; cambiar la poca participación en las elecciones. Nos dieron a entender que el sedimento básico de todo país que aspira a la trascendencia y a la fascinación por cambiar de pavimento es la convocatoria, no como forma de buscar el protagonismo, sino como una primera bocanada de fe. No es a encontrar una fórmula perfecta de democracia hacia donde nos debemos abocar y tampoco en obsesionarnos con manifestar nuestro malestar castigando al partido político en turno. Es decir, que el tufo del castigo electoral comienza a dejar ese olor afrutado para dar paso a uno más caduco, viejo, rancio. Un ideal, según Sartori, “puede ser definido como un estado de cosas deseables que nunca coincide con un estados de cosas existentes”. ¿Y qué sector generacional tiene, generalmente, estos ideales? Los jóvenes. México es un país con un corazón gigante, pero al que le faltan las venas adecuadas para canalizar de forma correcta toda la sangre: no le falta oxígeno, le falta respirar; no es que le falten instrumentos, sino un director de orquesta. Nosotros somos las venas. Frente a la apatía de formas que la promueven, la inmensa y correcta participación; bajo el contumaz y desvergonzado aparato individualista, la sana máquina de la colectividad. Es tiempo de corroer las barreras de la prisión invisible y acabar con el inmisericorde salto hacia la injusticia. Es solamente mediante la participación que podemos frenar el ácido que disuelve la estructura social de alzar la voz y apuntar hacia el cielo.
Algo huele mal, lo presentimos. Silva Herzog también: “la democracia se empeña en ofrecer lo que no cumple”. Quizá exagere. Habría que añadir que no puede hacerlo. Porque hay tantas demandas como personas; esperanzas como soñadores. En las encuestas también hay algo que no cuadra. No nos toman en cuenta. Somos la masa silenciosa que no demuestra el músculo en los números. Somos las sombras intangibles y aglutinantes que sólo se escuchan de vez en cuando. Poco a poco, conforme se acerca nuestro momento, vamos adquiriendo más participación y generando ideas, vociferando malestares y resquemores de antaño, exigiendo que nos concentremos en lo necesario. Ni falta nos hace alabar los sainetes para encumbrar nuestra posición, tampoco excitar a los poderosos para que nos volteen a ver. La participación es una conducta que no busca dejar migajas en el camino ni rescoldos que muten en monstruos ni voces que se silencien. La tarea de los jóvenes no es caer en el lugar común de allegarse de ideales para ponerlos en práctica, sino de exigirlos. No rasgarnos las vestiduras, sino de adquirir posiciones críticas. No de ser elocuentes, sino propositivos.
“Tú nombre en el silencio”; de José María Pérez Gay, es un ejemplo perfecto dentro de la literatura para entender lo que es ser joven: un revolucionario. Ahora que México se acerca a la elección presidencial, no podemos atender a ser nosotros los que únicamente promuevan nuestros miedos para transformarlos, nuestros gestos de desesperación para eliminarlos, nuestra desconfianza para abatirla: hay que contagiarlos. Pasar la voz. Extender la mano. Firmar el decálogo de cosas necesarias: participación, nuevas voces, juventud participativa, nuevos bríos. Los grandes movimientos son manifestaciones de un retrato que no coincide con lo que vemos en la imaginación y mucho menos en la realidad: propongo plantar las semillas. La participación aún espera su turno: alfaguara de oportunidad. Creo que es momento de cederle el paso.

lunes, 7 de marzo de 2011

Discursos para la Patria

Por Guillermo Fajardo.

¿Para qué ser político sino para intensificar y mejorar cualquier percepción desde la retórica?  El discurso de Humberto Moreira estuvo plagado de un sinfín de repeticiones que, en vez de contribuir a formar un ejercicio crítico y bien cimentado de revolución, se quedó estancado en la bienintencionada pero débil costumbre de aludir a los lugares comunes para salir de un embrollo rápidamente. Parece que al nuevo Presidente del PRI le pareció mejor la mediocridad del discurso al arroje necesario hacia la valentía de algo fresco, que no aluda necesariamente a conceptos generalísimos donde el azúcar de las promesas de equidad, democracia y justicia pasaron a mejor vida porque, ápteras, se dirigen en el contexto general del discurso hacia una sola cosa: “y para que lo escuchen bien desde ahora: en el 2012 el PRI va a ganar la Presidencia de la República”. Durante buena parte del discurso mandó saludos a los Gobernadores. Aplaudió sus avances económicos, en justicia social, libertad, transformación: adjetivos vacuos, manchados de la lujosa carga de ser perfectos para pronunciar, pero difíciles de mantener en la práctica. No hubo profundidad porque resulta complicada de adquirir, imaginar, asir. Nuevamente, al PRI le faltó humildad. Discursos atávicos que podríamos confundir con fardos que vienen desde la Revolución. “Inteligencia política y sensibilidad social”: nada nuevo bajo el sol. No es ni siquiera demagogia porque ésta apela a la emoción, no es tampoco un discurso cargado de razón: es un trámite que tuvo que cumplir para tomar protesta. Punto. No hubo modernidad. No hubo ideas. Hay una única obsesión que no han logrado canalizar de manera sensible sino de manera abrupta, súbita, como si jugaran con ella: la Presidencia. Como si la tuvieran al alcance de la mano que dio, modificó y sí, incluyó: nadie puede negar que el PRI de aquellos 70 años logró el México que somos ahora. Bueno o malo. Pero eso no es tema de este artículo. Hasta hace unas semanas atacaba con furia a los miembros del Gabinete. Ahora, repasa con suavidad y bondad las palabras hermosas del abecedario.
¿Qué sucedió con el rebelde, el insumiso, el indómito Moreira? Ahora tenemos a un idealista. Frente a nosotros se transformó en algo mejor que un santo. Sobra decir que el recinto se llenó: Querétaro, donde se planeó la Independencia, fue el mejor lugar para imaginar cómo será el 2012; vamos a regresar, a como dé lugar: nunca es tarde cuando el amor es bueno. “No es a ningún pasado que esta generación del PRI pretende volver.  Quienes quieren volver al pasado son los conservadores que defienden privilegios y atentan contra el Estado laico”. Si por ellos fuera, habrían mantenido intacto el pasado: bajo las formas de la democracia, se asomaban, discretos, los autoritarios: nunca imaginaron ser oposición. Y ahí estaba “un globo hinchado en un mercado de alfileres” como tuvo a bien decir Silva Herzog, Enrique Peña Nieto. Nuestro próximo Presidente. El que no ha sido expuesto. El que sonríe y derrota problemas. El que luce cansado después del trabajo. El que exuda popularidad. El que bajo las tiernas palabras de Moreira ganará el 2012 sin duda alguna. El joven abogado bien peinado que se esconde tras bastidores para salir bien maquillado de una fuente interminable de mentiras, de equilibrios frágiles, de sumisiones necesarias, de abúlicos discursos, de falsas promesas. Y Moreira, el que va a catapultar a Enrique.
No digo que debía de ser un discurso revelador, lleno de ideologías y que emocionara a todos. Simplemente esperaba más de Moreira como simplemente esperaba más del PRI.
“Muchas familias, miles de familias, están perdiendo la esperanza”. No se da cuenta que la esperanza, derrotada como está, sirve para animar al pasado a regresar desde la imaginación: “cuando había esperanza”. México ya no necesita eso: requiere de acciones concretas y no del apapacho predecible de alguien que a ratos es perro de pelea y después capullo en proceso de transformación; de un foco popular alrededor del cual pululan y bullen los desinformados; de un partido que aún vive en Los Pinos aunque ya se fue; de un doloroso parto para la patria: la caída absoluta del discurso, el regreso del “mejor partido de México”.

viernes, 4 de marzo de 2011

Entrevista con el diputado Gerardo Fernández Noroña

Entrevista con el diputado Gerardo Fernández Noroña
Por Guillermo Fajardo.
G.F- Señor diputado, antes que nada muchas gracias por recibir al Supuesto, a mí y a toda la comunidad ITAM en esta entrevista. Aparte del hecho obvio de que lo hayan invitado, ¿por qué venir al ITAM?
G.F.N- Fíjate que para el anecdotario, que estaba comentando con la compañera que me recibió, que yo estuve por aquí por ahí del 93’, o sea ya hace un rato, y vine a un debate al que debería haber venido Porfirio Muñoz Ledo con quién yo trabajaba y estaba Diego Fernández de Cevallos, y no me lo van a creer pero…me fue muy bien. Entonces ahora que las redes sociales están jugando un papel importante, Twitter yo lo uso mucho, y ha sido un instrumento de acercamiento con los jóvenes extraordinario. A raíz de ese contacto, me han surgido invitaciones a universidades públicas y privadas para compartir mi visión de la política, mi visión de la vida con los jóvenes de todo el espectro del país. Y para mí venir al ITAM pues es importante como ir a la UNAM o ir a la IBERO o como ir a la Narro como voy a ir el próximo lunes o como ir a cualquier escuela pública o privada. Y es que yo parto de un supuesto y con esto termino mi comentario: estoy absolutamente convencido que un joven que no es revolucionario nació viejo. Y por lo tanto creo que el acercamiento con los jóvenes es muy importante para la transformación del país. Estoy convencido de la sensibilidad, la preocupación y que haya nuevamente un interés de los jóvenes por la política y no como la tarea partidaria sino como la tarea del servicio y la transformación del país y entonces yo no quiero perder esa oportunidad de acercamiento con los jóvenes.
G.F- Señor Diputado, ¿qué secretario le parece que ha tenido el más bajo y el más alto desempeño en este sexenio?
G.F.N.- Nombre…fíjate, te lo cuento con una anécdota y te respondo. Me encontré a un funcionario del gobierno usurpador y me dice: “bueno, dime una cosa, ¿no le encuentras una cosa buena a Calderón? Y yo le dije: “por más que me esfuerzo no se la encuentro”. Y la verdad es que no le encuentro ni una. Entonces a sus secretarios los encuentro igual. O sea la verdad es que es un club de amigos con un nivel de insensibilidad, de incompetencia, de ligereza, de irresponsabilidad como no había visto en un gobierno en el país. Te pongo el ejemplo de Cordero, qué dijo que con seis mil pesos la gente podía vivir…bien. Ese es el nivel de ellos: es un nivel de verdad de desconocimiento, de racismo, de clasismo verdaderamente grave, es una cosa lamentable. Así que yo no te diría ni quién es el mejor ni quién es el peor, me parece que todos están bastante parejos.
G.F.- ¿Todos están reprobados?
G.F.N- ¡Claro! Cómo se lo dije a Molinar Horcasitas en su momento, hay tres que se distinguen no solo por su incompetencia sino por su cinismo. Tú tienes a García Luna que me parece que está acreditadísimo que es uno de los delincuentes más peligrosos del país vinculado al narco, vinculado a las bandas de secuestradores, absolutamente documentado. Porque yo en su cara le documenté hechos de corrupción por cuarenta y dos millones y medio de pesos en bienes inmuebles y que tuvo tal desvergüenza de decirme que ha ahorrado mucho…sería bueno que nos dijera donde ahorra, ¿no? Tienes el caso de Molinar Horcasitas que finalmente salió donde el tipo dice que cuarenta y nueve niños quemados vivos le tienen absolutamente sin cuidado, qué el duerme tranquilo y que la justicia lo absolvió viendo la brutal impunidad que hay en el país. Finalmente tienes el caso de Lozano que…fíjate él sabe cosas de comunicación, ese era su área, y es un tipo igual, es un tipo capaz, pero es un tipo insensible, inescrupuloso, prepotente que me parece que odia a los trabajadores del país con una política terriblemente contraria al interés de los trabajadores, faccioso como pocos y me parece que son tres de los símbolos más negro del gobierno de facto de Felipe del Sagrado Corazón de Jesús Calderón Hinojosa…Así se llama, ¿eh? Todos se ríen cuando le digo así pero así se llama.
G.F.- Y en este miso sentido, ¿cuáles son los mayores logros del Gobierno Federal? Alguno ha de tener…
G.F.N- Bueno, depende desde donde lo mires. Si lo miras desde el nivel de entreguismo y subordinación que ha tenido al Gobierno de Estados Unidos ha tenido todo: les ha entregado el petróleo, energía eléctrica, el gas, las minas. O sea ha reventado la soberanía , ha roto el marco constitucional, y si ese era su objetivo lo ha logrado con creces. Si tú te lo planteas desde la perspectiva de la población del país de verdad no le veo ninguno. Tú revisa el rubro que quieras, dijo que iba a ser el Presidente del empleo y tenemos un desempleo terrible y una situación de deterioro de los salarios verdaderamente alarmante. Tienes cuarenta y un millones de personas que ganan dos dólares al día. Tienes siete y medio millones de jóvenes sin acceso a la universidad. Tienes un porcentaje muy alto de muchachos que salen de la secundaria y que no pueden acceder a la preparatoria, tienes desmantelada la planta productiva del campo y la ciudad, tienes la seguridad social absolutamente desmantelada, con niveles de atención verdaderamente lamentables. O sea tienes un estado militar y está absolutamente militarizado el país, con retenes a lo largo y ancho del territorio nacional, con violaciones sistemáticas y permanentes a derechos y garantías constitucionales, con asesinatos de civiles en retenes militares entre ellos niños, tienes un nivel de inseguridad terrible, no hay ningún sector de la población del país que pueda sentirse tranquilo. O sea si tú revisas rubro por rubro, este funcionario que me encontré que te contaba la anécdota me decía que carreteras se habían construido más que con Salinas. No se los creo. Y no deben viajar por carreteras, cualquiera que viaje por carreteras ve en qué condiciones están. Pero me llegó un dato fuerte, una reflexión importante, la industria de la construcción es el mecanismo idóneo para el lavado de dinero, idóneo, y si se están construyendo carreteras es por eso…no por otra cosa, estoy absolutamente convencido de ello.
G.F.- Absolutamente convencido de que están lavando dinero a partir de ahí…
G.F.N.- De que se usa la industria de la construcción, sí, te pongo un ejemplo simple: a los albañiles les pagas en efectivo…tú puedes decir que tienes diez mil o veinte mil o cien mil o cincuenta mil o tres mil o el número que quieras. No hay manera de que se compruebe el número de trabajadores, solo por poner un ejemplo. Puedes inflar los precios de las obras, puedes decir que hiciste carreteras donde no las hay. Acabo de estar en Tapachula, Chiapas, y hay un camino a una comunidad del municipio de Tapachula que fueron a pedir que se pavimentara y se encontraron con que está acreditado que hace veinte años, no le corresponde a este Gobierno, yo solo te pongo un ejemplo de que hace veinte años se hizo la carretera pero la carretera no existe, sigue siendo un camino de terracería. O sea no hay manera, porque no hay una manera de supervisión de que las obras realmente se estén llevando a cabo y de que tengan las características, la magnitud, la dimensión de lo que se está planteando. Pero te los respondo de otra manera para que no pareciera una generalización irresponsable, yo te invitaría, invitaría a la comunidad del ITAM a leer el libro Los señores del Narco de Anabel Hernández. Es, me parece, terriblemente contundente de los vínculos del actual Gobierno con el grupo del Chapó Guzmán. Sólo te pongo un ejemplo: del 100% de detenidos, en cosas contra el narco, 1.6% pertenecen al grupo del Chapo. Sólo 1.6. %. Si tú estás haciendo una lucha pareja no deberías tener un sesgo de esa naturaleza. Sólo por ponerte un dato.
G.F.- ¿Usted cree que estaríamos mejor con López Obrador?
G.F.N.- Bueno…de eso no tengo la menor duda.  Porque, mira, en el caso de Andrés Manuel López Obrador… está el Gobierno de la ciudad qué hizo… donde tú no puedes negar, y no lo personalizo, estoy hablando de manera coloquial…donde no se puede negar…la obra pública que se hizo, el gasto social que se desarrolló, la atención a todos los sectores de la población, no hubo ni expropiaciones ni sesgos ni prejuicio con la clase empresarial, ni con los hombres poderosos del país, ni con el clero. O sea, la verdad es que la posición más radical de Andrés Manuel López Obrador, la más radical, es que paguen impuestos los treinta que no pagan. Es lo único que pide. Que tú tienes un sector que pagan entre el 1.5. y 2 % de impuestos sobre el producto de la renta, cuando todos pagamos 29, ¿no? Y él dice que paguen todo. Me parece lo más sensato. Es la posición más radical de Andrés Manuel. Se le hizo una campaña negra diciendo esto que ya sabemos, que era un peligro para México y una seria de cosas falsas. Y todo lo que Calderón dijo que iba a pasar ha pasado pero superior con él. Superior con él. Yo creo que él, de entrada, no se habría ligado a un grupo del narco, de entrada no habría militarizado al país, de entrada habría generado infraestructura, se planteó dos refinerías, se planteó la construcción de un tren bala a la frontera con Estados Unidos; reconstruir toda la vía férrea del país, generarías empleo de manera muy importante. Tanto público como privado.
G.F.- ¿Cuántas iniciativas ha presentado y cuántas le han aprobado?
G.F.N- Una. Muy importante sobre el agua. He presentado en apoyo…no sé, como medio centenar, no se ha aprobado ninguna. Fíjate que esa pregunta que yo sé que debe no tener sesgo pero que lo tiene. Porque, ¿qué es legislar? Legislar es presentar iniciativas, ¿Cuál es el trabajo del diputado? Presentar iniciativas. El legislar es una tarea colectiva, que inicia con la presentación de una iniciativa pero que no termina con que esa iniciativa sea aprobada o no porque son quinientos diputados, donde es público que el PRI y el PAN tienen mayoría. La cúpula de ambos partidos, qué yo les llamo la cópula de ambos partidos, son los que deciden qué es lo que pasa, qué es lo que no pasa. Y todo lo que pasa en la Cámara es contrario al interés nacional. Muy excepcionalmente se toman determinaciones que verdaderamente satisfagan al interés nacional. Entonces es el debate, también, es un órgano de debate por excelencia. Por ejemplo le ponen el acento a esto de las iniciativas…yo voy a empezar a presentar varias para que dejen de estar dando guerra con eso. Eso es cubrir el expediente. No es un asunto serio, es cubrir el expediente. Fíjate lo que te estoy diciendo: lo que me piden es que simule, ¿no? Kahwagi tiene cincuenta iniciativas presentadas. Por ponerte un ejemplo. Pero te pongo otro. Jaime Cárdenas debe tener como setenta. Muy serias. Muy fuertes las iniciativas. No va a pasar nada. Ni de uno ni de otro no va a pasar nada porque esa no es el ambiente…están totalmente deterioradas las instituciones del país. Hay un proceso de simulación. Tengo en cambio, 240 intervenciones en tribuna…eso se dice fácil. Cualquiera que vaya a la Cámara, sólo que se suba a tomarse una foto a la tribuna, se da cuenta de lo que pesa ese espacio. No hay ningún bobo ahí en esos quinientos, ¿eh? Subirte a plantear cosas serias, a hacer el debate nacional, a criticar, a plantear, a debatir, a desnudar, a combatir el poder, a reflexionar sobre lo que se debe hacer, es una tarea fuerte. No puedes tener ni un solo error. Ni uno. Yo no tengo derecho a equivocarme nunca. Fíjate soy un ser humano que me puedo equivocar todo el tiempo, y no tengo derecho a equivocarme nunca. Me revisan con lupa todo lo que hago. Qué hago, qué no hago, si voy, si no voy, qué digo, qué no digo, cómo me comporto, cómo me visto, cómo…todo. Es impresionante, no hay un solo diputado al que le tengan un seguimiento de esa naturaleza, y ese seguimiento es para fastidiarme. No es para generar que pueda mejorar mi desarrollo, es simplemente para ver en cual me agarran.
G.F.- Esta siguiente pregunta me parece obligada…
G.F.N- Sí, sí viene, tú no la justifiques, viene
G.F.-…después de la manta que usted y otros diputados pusieron acusando al Presidente de alcohólico la pregunta es… ¿tiene usted pruebas?
G.F.N- Te respondo de tres maneras. La primera es: todo mundo lo sabe. Todo mundo lo sabe. Él era muy bohemio desde la época en que fue coordinador de los diputados. Hay una carta que seguro has visto de Castillo Peraza donde le reclama haberlo dejado plantado por haber agarrado la jarra. Es público que en Los Pinos tienen un espacio que hicieron especial donde se ponen unas francachelas más o menos memorables, donde Mouriño era muy asiduo. Hay un reportaje muy fuerte del Palacio de los excesos que se llama “La casa de Manuel Ávila Camacho”, donde también cuando Mouriño vivía iba muy seguido. Han de haber gastado cuatro millones de pesos en alcohol el Ejecutivo. Y a todos los reporteros, si tú les preguntas todo mundo te dice…
G.F.- ¿Hay videos?
G.F.N.- Sí como no, por lo menos me han llegado un par. Uno en Davos, Suiza, donde se ve muy servido, y en el último discurso que acaba de hacer sobre el Día del Ejército que también es increíble cómo se nota la condición que tiene. Pero mira, esa es una forma de contestarte. La otra forma de contestarte es: ahora todo mundo sabe que es borracho. Si alguna duda tenían con la reacción que tuvo, con la ruptura de la sesión como reaccionó el PAN, con el despido y la represión sobre Carmen Aristegui, con la respuesta tardía más de ocho días después diciendo que hace mucho ejercicio y que tiene muchas actividades y que está más sano que un caballo purasangre, sin nunca decir que no era alcohólico. Eso, no lo han dicho. Gil no salió a decir paramos todas estas insidias. Es un majadero este diputado que está diciendo esto. No es alcohólico. No tiene ningún problema de ninguna adicción. Salió a decir una serie de eufemismos. No atajó nunca el tema. Y te lo contesto de una última forma que ya lo hice también. El senador Belisario Domínguez acusó de traidor y asesino a Victoriano Huerta, este lo mandó matar y previamente le cortó la lengua. El senador Domínguez no presentó nunca una prueba de que fuera traidor y asesino, aunque todo mundo sabía que era traidor y asesino Victoriano Huerta.
G.F.- Y bueno estos videos que me menciona ¿están en Youtube, son de dominio público?
G.F.N- Sí, claro
G.F.- Y con dos videos de ahí deducimos que el Presidente…
G.F.N.- No, tú puedes deducirlo o no. Tú cree lo que quieras. O sea yo no vengo a convencerte de que Calderón es alcohólico. Le he dicho que es narco, qué está vinculado al grupo del Chapo Guzmán, y nunca reaccionó. Nunca dijo nada. No salió a plantear ninguna cosa. No se defendió. No le pareció grave. No le pareció absolutamente nada. Le he dicho que es un usurpador. Que se robó la Presidencia. He retado a los diputados del PAN a que contemos los votos. Ahí están las urnas. Se los he dicho: contémoslos y se acaba la discusión sobre la legitimidad. No han dicho absolutamente nada. Le he dicho vendepatrias porque venden el petróleo, permiten que las transnacionales entren en contra del marco constitucional, han permitido que 49% de la energía eléctrica que se compra es de las transnacionales de la energía eléctrica, violentando brutalmente la Constitución. Se lo he dicho, no le ha importado nada. Le he dicho asesino. 35,000 mexicanos muertos. Ellos dicen que son narcos. El 80% por ciento de los que detienen son liberados diciendo que no tienen ninguna responsabilidad. Estos muchachos del TEC, sólo por poner un ejemplo los quisieron hacer pasar por narcos. Hay 1050 niños asesinados en la lucha contra el narco. Es gravísimo. Todo eso se lo he dicho y no le ha importado nada y le digo que es borracho y se ofende. Es singular el tipo.
G.F.- Señor diputado, ¿dónde inició su carrera política?
G.F.N.- Yo fíjate que soy…bueno, la inicié sin saberlo, siendo presidente de la preparatoria donde estuve. Luego fui representante de mi carrera en la UAM. Pero el movimiento realmente importante que yo viví, que me marcó de alguna manera… yo vivía en las unidades habitacionales del Seguro Social y me convertí en dirigente de las siete unidades tratando de que no nos vendieran porque había un esquema social de renta prácticamente congelada que nos permitió a los hijos de trabajadores ir a la universidad. Yo creo que es el movimiento más importante que viví. Luego, en el 88’ con el rompimiento de la corriente democrática yo apoyé a Cuauhtémoc Cárdenas, participé como miles de hombres y mujeres en la formación del PRD, participé en el PRD hasta noviembre del 2008 cuando impusieron a Jesús Ortega. Luego fui candidato a diputado por la coalición PT- Convergencia que contra todos los pronósticos gané la mayoría y ahora estoy en la Cámara y bueno he hecho cualquier cantidad de cosas antes y después, fui vocero del PRD en la campaña presidencial, he tenido un número grande de espacios y responsabilidades. Este es el que más fuerza me ha dado, pues la tribuna de la Cámara es una tribuna muy privilegiada.
G.F.- ¿Quién va a ganar en 2012?
G.F.N.- Nosotros. Andrés Manuel López Obrador. Vamos a volverles a ganar. No está nada fácil, ese tema lo vamos a platicar dentro de la charla en un momento. Mira, por un lado Calderón, uno de sus logros, y ese no te lo di y ese sí es uno de sus logros, es que logró subordinar a la dirección del PRD. La cooptó. Y esta a su servicio. Entonces el PRD no va a ir con Andrés Manuel. Se va a ir una coalición PT- Convergencia yo creo al Estado de México y a las elecciones nacionales, y por supuesto van a decir que no da, que no es suficiente, que con eso no se alcanza…pero pues con eso ganamos Iztapalapa solo por poner un ejemplo. En realidad Andrés Manuel tiene una fuerza muy grande. El PRD se va a desfondar por irse con el PAN. Creo que es un error grave y creo que contra todos los pronósticos Peña Nieto una vez que empiece el golpeteo, Andrés Manuel ha estado sujeto a golpeteo durante 5 años, Peña Nieto apenas va a empezar a vivirlo, y dentro del PRI se llevan pesado…que se lo pregunten a Colosio, que se lo pregunten a Montiel. Entonces vamos a ver qué pasa.
G.F- Última pregunta, ¿por qué María Alma Vázquez, su suplente, le ataca diciendo que no ha cumplido sus promesas de campaña? ¿Qué responde ante esto?

G.F.N- Bueno eso tendrías que preguntárselo a ella. Es la única suplente sincera porque quiere que yo me vaya para que ella llegue. Yo creo que ahí está claro. Ella le dice Presidente a Calderón y yo le digo usurpador. Digo nada más para ubicar las cosas más o menos bien. Es obvio. Ella es la cuarta ofensiva que utiliza ese tipo, desde un principio ha estado actuando así en contra mía, pero miente. Es público por ejemplo… ¿qué cosas he comprometido y dicho? Yo le dono cincuenta mil pesos a la lucha social, originalmente yo ofrecí que esto sería para las colonias de Iztapalapa, y cuando empecé con los recorridos vi que era un problemón, porque cincuenta mil pesos para una colonia es nada, para una persona es una cantidad importante. Luego surgió el problema del SME entonces yo aclaré en Iztapalapa y les dije que le iba a dar el dinero al SME. Casi un año le estuve dando cincuenta mil pesos mensuales al SME. Por ejemplo, eso es público, es falso que yo no esté cumpliendo con el donativo que quedé. De hecho dono más, pero no voy a decir a que otras partes doy también dinero y lo demás se cae todavía peor por sí mismo. Entonces, pues, la usaron porque hay que recordar que Alma María salió a este tema justo cuando yo había sacado la lona diciendo que…que por cierto esto no te lo contesté… ¿en qué momento digo yo que Calderón es borracho? No me acuerdo haberlo dicho en ningún momento.
G.F.- Bueno, en la manta…
G.F.N.- No tampoco, la manta dice: “¿tú permitirías que un borracho conduzca tu auto? ¿No verdad? ¿Entonces porque le permites conducir un país?” Yo hablaba de un país en abstracto por ejemplo. Si él se pone el saco y dice que es este, bueno, está reconociendo que de él se trata. Digo, si se me ponen puntillosos, nunca dije: “Calderón es un borracho”.
G.F.- Bueno, nuevamente, se deduce, está la foto de Calderón… ¿Qué país? Pues México.
G.F.N- Bueno, y en la foto se ve borracho, ¿verdad?, por cierto, por cierto…
G.F.- Bueno, eso es todo señor diputado, muchas gracias por la entrevista, muy buenas tardes.
G.F.N.- Muchas gracias a ti.